jueves, 30 de julio de 2009

Miranos

Miranos. Caminamos todos sin sentido, sin identidad ya. Y ahora, después de adolecer, y en adelante sabremos cada vez menos quienes somos. Y desde esa no certeza creceremos.
Mirame, caminando bajo el manto calado de este árbol viejo, el techo por el cual se asoma la luna y veo desde abajo, casi quebrándome el cuello, que tal belleza me empapa de pequeñez.
Miralos. Coleccionando relojes antiguos, relojes mas altos que nosotros, amenazantes, con presencia y sin presente.
Mirame. Mirame como me pierdo en tu Buenos Aires, como puedo chequear los paisajes y perderme de mi misma felizmente.
Frizame.
Frizame el pelo y acotame de metáforas. Son tantos los cielos que nos perdimos de mirar... y si hoy puedo escribir sobre tantas paredes, sobre tantas cosas, a los 80 ¿qué arrugas, qué manos describirán tanta vida?
Mirame. Momento de amar, la vida. La vida que pasa o esta siempre en el mismo lugar.
Desde esa no certeza creceremos.

viernes, 24 de julio de 2009


Siempre que llovió se quejó-
 
Y si te digo carnaval vos apretá el pomo/ te digo q no lo soy/ así q no me digas hippie… que estupidez mas grosa / ¿? / que yo no me quejo como vos de la realidad / de la soledad de tu carácter y el mío? / De telefonica / el monotributo / y la burocracia q hay hasta para enamorarte de alguien? / …/
Lo que pasa es que a mi lo que me asfixia es el smog viste? / No que llames, no q acaricies ni q me regales una flor amarilla ponele. / Ni que trates de ponerle onda diciendo buen día y hablándome del clima como lo hace medio planeta, ni que tengas algo por que luchar, tarado lindo. / Y no me digas que es un día horrible asumiendo que yo por eso entiendo que en tu pueblo llueve porque entonces no me conoces ni las canas, boba. / Pero que no te absorba la bronca, ni el amor ni la idiotez que circula, no te olvides la cabeza, ni tus lazos, ni las flores, ni los moños. / Y a veces si, puro impulso, ni estetica ni 8 cuartos./ Asi. / Como viene de adentro sin comas sin pausas nada / a veces las cosas son lo que son y los dichos populares como “al pan, pan” nos vienen como anillo al dedo. / Entonces NO nos olvidemos que no esta mal 2x3 sacar las mierdas de forma creativa. Si, creativo para la pantufla atómica que tenemos en la cabeza que se siente muy a gusto con dejar salir la primer boludez que se cruza por la boca y por los dedos que escriben y que se cansan de hacerlo y de pensar después de un largo dia en que nadie, nadie pudo escuchar. /
Se te extraña.

lunes, 13 de julio de 2009



De mujeres aniñadas -primera parte-

Recuerdo cada vestidito de trapo con que vestí a mis muñecas… lo recuerdo como si lo viera: estoy sentada en el suelo, en el rincón del piano que mi vieja vendió y volvió a comprar después de 14 años por casualidad.
Juego a ser mujer. Los disfraces y el polvo rosado en los cachetes redondos.
El espejo en el que fui mutando… mis muñecas amarillentas que me miraban…esperando algo, mi primer desapego.
Salí afuera a ver si llovía y me encontré a Bragado, pueblo sepia, con amigos de colores. Apelar a la creatividad, juegos de días de lluvia en días de sol, caminar siempre las mismas calles, tocar la guitarra sentados frente al Shopping de agua, muelle y peces comestibles, que a propósito nada de eso quedo.
Recuerdo subirnos a upa de los árboles, trepar puentes y teatros y tantas otras construcciones abandonadas… y sobretodo un ritual que duro años: los mates de la tarde, el escrache de la cuchara en el azúcar, como galumping, sin ningún fin, como la charla. Sin ningún fin.
Recuerdo cada vestido que me puse y mi mirada en el espejo, mis tacos mientras camino, mi primer chico, y no mucho antes el nesquik de la tarde, “mama mía” que hoy abre , el almacén y el olor a fiambre, la madera y el “buen día” en todas partes.
La previa. La exploración del propio cuerpo, el baile, el sabor del primer beso, el sabor de la primera pitada. La bici, mi cuadra preferida! La de los árboles frondosos, mis sueños, mis preguntas y los miedos que nunca se fueron.
La alegría, el sol en la cara, la cara en la cabeza que apoya en el paredón de la cuadra del club, el amigo que no llega, las baldosas de la vereda limpia, el auto, la bocina y algo así cada día. Compañía, y el milagro de haber conocido “Casa pochito” al igual que las tías.
Y no estoy melancólica, son estos días, un olor a lejanía y el sabor de algo nuevo que camina, al lado mío por Buenos Aires o por otros lados.
¿Dónde te guardo pasado? En que lugar bailas todavía? ¿Dónde están los lentes con que veía? Quedate conmigo, cerca, como un ogro acogedor en quien descansar! Sé el ogro que me tapa con la frazada cada noche
y me cuida
y me cubre de sueños.