Miranos. Caminamos todos sin sentido, sin identidad ya. Y ahora, después de adolecer, y en adelante sabremos cada vez menos quienes somos. Y desde esa no certeza creceremos.
Mirame, caminando bajo el manto calado de este árbol viejo, el techo por el cual se asoma la luna y veo desde abajo, casi quebrándome el cuello, que tal belleza me empapa de pequeñez.
Miralos. Coleccionando relojes antiguos, relojes mas altos que nosotros, amenazantes, con presencia y sin presente.
Mirame. Mirame como me pierdo en tu Buenos Aires, como puedo chequear los paisajes y perderme de mi misma felizmente.
Mirame, caminando bajo el manto calado de este árbol viejo, el techo por el cual se asoma la luna y veo desde abajo, casi quebrándome el cuello, que tal belleza me empapa de pequeñez.
Miralos. Coleccionando relojes antiguos, relojes mas altos que nosotros, amenazantes, con presencia y sin presente.
Mirame. Mirame como me pierdo en tu Buenos Aires, como puedo chequear los paisajes y perderme de mi misma felizmente.
Frizame.
Frizame el pelo y acotame de metáforas. Son tantos los cielos que nos perdimos de mirar... y si hoy puedo escribir sobre tantas paredes, sobre tantas cosas, a los 80 ¿qué arrugas, qué manos describirán tanta vida?
Mirame. Momento de amar, la vida. La vida que pasa o esta siempre en el mismo lugar.
Desde esa no certeza creceremos.
Frizame el pelo y acotame de metáforas. Son tantos los cielos que nos perdimos de mirar... y si hoy puedo escribir sobre tantas paredes, sobre tantas cosas, a los 80 ¿qué arrugas, qué manos describirán tanta vida?
Mirame. Momento de amar, la vida. La vida que pasa o esta siempre en el mismo lugar.
Desde esa no certeza creceremos.
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