lunes, 13 de julio de 2009



De mujeres aniñadas -primera parte-

Recuerdo cada vestidito de trapo con que vestí a mis muñecas… lo recuerdo como si lo viera: estoy sentada en el suelo, en el rincón del piano que mi vieja vendió y volvió a comprar después de 14 años por casualidad.
Juego a ser mujer. Los disfraces y el polvo rosado en los cachetes redondos.
El espejo en el que fui mutando… mis muñecas amarillentas que me miraban…esperando algo, mi primer desapego.
Salí afuera a ver si llovía y me encontré a Bragado, pueblo sepia, con amigos de colores. Apelar a la creatividad, juegos de días de lluvia en días de sol, caminar siempre las mismas calles, tocar la guitarra sentados frente al Shopping de agua, muelle y peces comestibles, que a propósito nada de eso quedo.
Recuerdo subirnos a upa de los árboles, trepar puentes y teatros y tantas otras construcciones abandonadas… y sobretodo un ritual que duro años: los mates de la tarde, el escrache de la cuchara en el azúcar, como galumping, sin ningún fin, como la charla. Sin ningún fin.
Recuerdo cada vestido que me puse y mi mirada en el espejo, mis tacos mientras camino, mi primer chico, y no mucho antes el nesquik de la tarde, “mama mía” que hoy abre , el almacén y el olor a fiambre, la madera y el “buen día” en todas partes.
La previa. La exploración del propio cuerpo, el baile, el sabor del primer beso, el sabor de la primera pitada. La bici, mi cuadra preferida! La de los árboles frondosos, mis sueños, mis preguntas y los miedos que nunca se fueron.
La alegría, el sol en la cara, la cara en la cabeza que apoya en el paredón de la cuadra del club, el amigo que no llega, las baldosas de la vereda limpia, el auto, la bocina y algo así cada día. Compañía, y el milagro de haber conocido “Casa pochito” al igual que las tías.
Y no estoy melancólica, son estos días, un olor a lejanía y el sabor de algo nuevo que camina, al lado mío por Buenos Aires o por otros lados.
¿Dónde te guardo pasado? En que lugar bailas todavía? ¿Dónde están los lentes con que veía? Quedate conmigo, cerca, como un ogro acogedor en quien descansar! Sé el ogro que me tapa con la frazada cada noche
y me cuida
y me cubre de sueños.

2 comentarios:

Mujer Etérea dijo...

Hablamos mucho,somos mucho, sentimos mucho!
Sera que reencontrarnos, volver a vivir cosas juntas, distintas a las de cunado eramos solo dos niñas, pero juntas al fin! Sera el reencuentro,las palabras, los puchos, las similitudes, o no se q se sera, pero si... cada cosa q escribis me pone la piel de gallina, me emociona, me entristece y me alegra!
Gracias!

Paranoica dijo...

Antología

Si soy un mapa desdibujado en los ojos de ese viejito que llegó a plantar papas e hijos
Si fui ese que tuvo miedo en la calle de palos, no puerto de palos, sino el de San Sebastián...

Así empezaba un texto que alguna vez escribí

http://paranoicasuite.blogspot.com/search?updated-min=2006-01-01T00%3A00%3A00-03%3A00&updated-max=2007-01-01T00%3A00%3A00-03%3A00&max-results=43